Harry nos ha ido sorprendiendo en cada película, y también hacia lo mismo en los video-juegos. ¿Creéis que Harry nos ha fallado en esta última entrega? Pues la verdad que no lo ha hecho. Nos deleita con unas grageas de colores, donde durante todo el juego nos vamos a hinchar de lo lindo, un montón detrás de otro montón.
Una vez iniciado el juego veremos los escenarios, tema importante en un juego. La verdad que los escenarios en Harry Potter están provistos de todo decorado, aprovechando muy bien el rendimiento de la consola. Se podría decir que han utilizado casi todo el rendimiento, aunque lo único malo del juego es que los escenarios del juego están limitados. Esto es una cosa que en ciertos momentos echamos de menos un poquito más de libertad, como podría serlo en el castillo Hogwarts. Una cosa que deberíamos tener en cuenta es la es la estructura del juego, más concreto, la de los personajes. A veces, aunque sea un aspecto que pasa desapercibido al ojo humano, esta ahí. Personajes como Hermione desentonan con el escenario porque han puesto alguna deformidad. A fin de cuentas es un detalle poco apreciable que solo queda en un comentario para aquel que en el supuesto caso se de cuenta.
Ahora me gustaría comentar la orgía de colores que nos deleita cada dos por tres. Harry se dispone a lanzar un hechizo, lo hace e ilumina la pantalla. Al momento Ron mediante un hechizo empieza a matar bichos llenando de más color la pantalla. Un instante más tarde Ron se coloca al lado de Harry matando a más bichos mediante hechizos colorantes. Todos los bichos revientan y se convierten en mi grageas que envuelven el escenario en una “Orgía de colores” la verdad es que es muy agradable de ver.