La gran calidad en el aspecto gráfico de los títulos que presenta va camino de convertirse en el común denominador de la compañía checa. Si Operation Flashpoint ya destacó en su día por gozar de una calidad tremenda e hizo temblar nuestros bolsillos y a muchos jubilar nuestra ‘G-Force 2’, éste no se queda corto. Posiblemente deberemos volver a pensar en darle puerta nuestra tarjeta gráfica si deseamos gozar del juego en buenas condiciones.
Las texturas empleadas en los soldados gozan de la más alta calidad y se llega hasta un nivel casi foto-realista. Lo mismo ocurre con las que se han empleado para reproducir los diferentes elementos de combate y armas. Los modelos empleados tanto para las armas de mano, como para las fijas y los diferentes carros de combate nos han dejado francamente sorprendidos por la calidad que presentan. Otro elemento visual que ha mejorado notablemente desde que apareciera el primer título de la compañía es la naturaleza. Si en OFP los bosques parecían un simple amalgama de palos y arbustos, en esta ocasión parecen tener vida y son muchísimo más realistas. Esto afecta tanto a la jugabilidad como al aspecto visual, mucho más rico y fiel a la realidad.
Las animaciones del juego son muy buenas. Tanto si jugamos en primera persona, con lo que veremos los movimientos de los demás personajes, como si jugamos en tercera viendo, además, los nuestros, las animaciones son de lo más logrado.
Los efectos medioambientales, según el tiempo que haga, afectarán mucho a la visibilidad como si estuviéramos en el campo de combate. Otro papel importante lo juega el buen uso de las sombras que, si bien, son un elemento que consume bastantes recursos gráficos dotaran de un realismo excepcional y convendría no desactivarlas en el menú.
Pequeños detalles como el movimiento del césped o arbustos a causa del viento, hacen que junto al remozado motor gráfico que permite utilizar un escenario de 400 km2 (frente a los 100 km2 de OFP) estemos ante un simulador militar de una calidad grafica elevadísima.