El motor gráfico del juego es de lo mejor que hemos visto hasta ahora. El campo de batalla además de ser enorme, contiene un lujo de detalles difícilmente igualado por ningún otro título. Los bosques, las colinas, las ciudades...todo recreado con un realismo abrumador. El nivel de zoom es inverosímil. Desde el detalle más nimio que podemos observar en las unidades (por ejemplo, si nos acercamos a los edificios podemos ver las unidades apostadas en los balcones listas para disparar) a la más completa visión global de la batalla. Dentro de esta línea, la física del juego es brutal. Hemos visto torretas de tanques (sí, sólo la torreta) volar por los aires kilómetros de distancia ante los devastadores ataques de la artillería pesada enemiga. Todo será destruible, menos el propio terreno. Casas, ciudades, ¡estadios!, puentes, etc. Pero fuera del ingame del juego, nos encontramos con un cuidado artwork presente en las escenas cinematográficas del juego (como las que podíamos ver en Company of Heroes), que dota a la historia de la fuerza de una propia película. Y podemos asegurar que el trasfondo de World in Conflict da para una película...y dos. Todo ello lo completan, escenas cinemáticas creadas con el propio engine gráfico que utilizan el sistema de “Motion Capture”, con actores para dar mayor realismo.