Si FIFA08 sorprendió gratamente en el repertorio gráfico, haciendo notar de una vez el paso de la antigua a la nueva generación de consolas, el nuevo UEFA EURO2008 pule algunos detalles que no aparecieron tan bien tratados en el primero. De eso trata el apartado técnico de esta nueva aventura futbolística: Pulir ciertos aspectos y trabajar algunas cosas que, quizá por cuestión de tiempo, no se pudieron realizar tal y como los desarrolladores deseaban.
Empezando por el terreno de juego, volvemos a encontrarnos con campos de fútbol realizados de forma muy correcta, con una ambientación y un público la mar de animado. Por lo que podemos ver, los escenarios mantienen un aspecto muy similar, por no decir casi igual que en el último FIFA. El césped sigue resultando muy realista y ahora se ha incorporado la lluvia, que tanto echamos de menos en la anterior entrega y que ahora crea charcos y moja a todos los jugadores. Los personajes vuelven a mostrar un acabado bastante bueno, aunque volvemos a tener esa extraña sensación de que nos encontramos ante los gemelos, algo cambiados, de los jugadores que normalmente vemos por la tele. Los cuerpos suelen verse algo más grandes (Cesc o Iniesta parecen más corpulentos) y las caras no suelen acertar demasiado en sus facciones, salvo algunas ocasiones en que los personajes resultan idénticos.
Pese a esto, los acabados y las texturas resultan geniales. La gesticulación resulta muy realista, y efectos como el sudor o el agua de la lluvia se notan en la cara y en la ropa, incluso mojando el pelo que se hace más pesado y se alisa sobre la cara de jugadores greñudos, como nuestro querido Puyol.
Los movimientos de los jugadores y el balón, por norma general, resultan muy fluidos y se han mejorado los movimientos de los personajes, reduciendo la brusquedad de las animaciones. Los porteros sacan de forma más estética con la mano, aunque aun encontramos algunas salidas algo forzadas. También se han incorporado nuevos movimientos en las celebraciones y multitud de animaciones cinemáticas con tanganas, intimidaciones arbitrarias o videos de los seleccionadores en sus banquillos con porte serio. Aquí destacamos el tremendo parecido de Luís Aragonés con su homónimo (que no homínido) de videojuego. El sabio, sale con traje y corbata y no su tradicional chándal. Si le pusiéramos un sombrero de copa y una capa, nos encontraríamos ante el mismísimo Jack el Destripador, versión española, por supuesto.