Excelente. No podemos dar otro objetivo al apartado visual de Max Payne2 se mire por donde se mire. Si el primer juego ya nos dejó boquiabiertos con el realismo de los personajes y en especial con su revolucionario Bullet Time, en esta ocasión no es para menos. A primera vista puede parecer muy similar al original, pero cuando nos fijamos atentamente vemos como el apartado gráfico ha sufrido importantes mejoras.
Los modelos de los personajes muestran un aspecto fantástico, sin esquinas poligonales y con movimientos muy bien realizados. Pero sus detalles no son solo estéticos, pues se les ha dotado de un esqueleto articulado especialmente útil para las caídas y los saltos que dan al recibir una buena dosis de plomo. Si por ejemplo disparamos a alguien en una pierna veremos como esa pierna se va hacia atrás haciéndole caer aparatosamente, o si le disparamos en la cabeza con un fusil potente su cuerpo inerte se levantará del suelo arrastrado por el impacto de la bala de un modo muy real. En la mayoría de las ocasiones estas situaciones ocurren en medio de tiroteos y no podemos deleitarnos con la muerte de nuestros enemigos, pero cuando se trata de escenas muy cinematográficas y espectaculares la cámara se ralentizará y girará entorno a la víctima mientras recibe los disparos muy al estilo Matrix.
Destaca especialmente el diseño de los escenarios, infinitamente más complejos y detallados que antes, con una estructura realista, una cantidad de objetos y unos efectos de ambientación (luz, polvo en el aire, texturas de las paredes) sencillamente perfectas. Si la historia y los personajes nos transmiten realismo por su humanidad, los escenarios nos transmiten un entorno urbano muy cercano: nada de paredes impolutas y edificios recién desinfectados, las calles están llenas de porquería, los edificios viejos tienen manchas de humedad, marcos de ventana rotos, el papel de las paredes desgarrado, muebles cutres a más no poder e inquilinos tan o más sucios que sus viviendas. Max Payne 2 nos quiere meter de lleno en el lado más oscuro y deplorable de New York y lo consigue.