Como era de esperar, y más usando el motor Unreal3, Medal of Honor Airborne goza de unos gráficos increíbles. Los cuidados escenarios y los, sabiamente utilizados, efectos de luz, sombras y partículas, nos meterán de lleno en plena acción.
La única pega que puede llegar a tener en este aspecto, quizás sea el modelado de algunos personajes (y que los enemigos parezcan clones) y algunas animaciones, que en ocasiones parecen un poco forzadas, pero por regla general no llamarán tanto la atención como para empeorar nuestra experiencia de juego.
Lo que mejor han hecho los chicos de EA es ambientar todo el juego de una manera sublime. Desde los momentos antes de las misiones, donde los soldados son sometidos a instrucciones, hasta el propio salto están recreados como si de una película de la Segunda Guerra Mundial se tratase. Además, una vez hecho el salto, podremos apreciar unas vistas increíbles y una sensación de vértigo que, desgraciadamente, poco a poco iremos perdiendo a medida que nos acostumbremos.