La evolución de los gráficos en la saga siempre ha ido en acorde con los tiempos que corrían, y lógicamente cada nueva entrega superaba en vistosidad a su predecesora. El Ángel de la Oscuridad vuelve a hacerlo, implementando un nuevo y mejor engine gráfico con efectos de Bump Mapping y sombras en tiempo real entre otros.
Los personajes tienen un buen modelado y un número de polígonos aceptable, aunque vemos más dientes de sierra de los deseables. Las animaciones son también punto a favor, pues Lara hace más movimientos que nunca y con un realismo elevado. En este sentido hemos de decir que la transición entre animaciones es a veces brusca y desmerece el las secuencias de movimiento que en si son buenas.
Los escenarios por su parte son grandes aunque los tiempos de carga son demasiado frecuentes (en ocasiones andaremos 4 o 5 metros antes de volver a tener que esperar mientras carga). Se hecha de menos el toque místico y aventurero de las localizaciones arqueológicas. Se acabó el saltar entre columnas de un templo o adentrarnos en una oscura cueva. La ciudad es el escenario y pese a que por una parte se agradece la intención de renovar, quizás hubiese sido mejor quedarse en la jungla que trasladarse a las metrópolis, que ya estamos cansados de verlas en casi todos los juegos.