A casi dos meses del estreno del juego - y a pocos días del estreno de Halo 3, curiosa coincidencia-, Activision ha facilitado miles de códigos de activación para la descarga de una Beta multiplayer de su esperadísimo "Call of Duty 4: Modern Warfare". Como todo el mundo sabe a estas alturas, y como reza el propio título, esta entrega del afamado juego de guerra se aleja de la ambientación tradicional de la saga, dejando a un lado la Segunda Guerra Mundial para situarnos en conflictos más modernos e imaginarios, con escenarios como oriente medio o los países del este.
En cualquier caso, y por el momento, de poco nos vale el trasfondo de su historia, puesto que lo que tenemos entre manos son un número limitado de mapas multiplayer que nos permitirán catar la prometedora profundidad de este modo de juego. Y es que, si algo sorprende de esta beta, aparte de la frenética jugabilidad que posee, es la variedad de opciones de personalización de nuestro equipamiento y la capacidad de desarrollo que tendrá nuestro personaje a medida que luchemos más y más.
Basado en el clásico sistema de los RPG, por el cual se nos otorgaran puntos de experiencia (XP) después de cada escaramuza, nuestro soldado irá ascendiendo niveles y consiguiendo galones al mismo tiempo, avanzando en varios apartados al mismo tiempo. Por un lado desbloqueará nuevas opciones en el menú, pudiendo acceder a más modos de juego, o adquiriendo la posibilidad de crear una clase -profesión- personalizada para nuestro militar; por otra parte obtendrá nuevas armas y mejoras para las mismas; y por último desbloqueará "perks", palabra con la que han dado en llamar a las habilidades especiales que tendrá el personaje en el campo de batalla. Estas habilidades, y la forma de utilizarlas, es una de las novedades más refrescantes que aportará este juego, y por el momento su beta, al estancado panorama de los modos multijugador para shooters en primera persona.
Más allá de la profundidad que aportan todos estos alicientes al juego, hay que reconocer que una vez metidos "en harina", es imposible aburrirse. Con las típicas opciones de Deathmatch, tanto por equipos como en solitario, o el capturar la bandera y con los modos tácticos en los que tendremos que atender a misiones concretas como poner bombas o defenderlas, el juego consigue una actividad tan frenética que las horas pasan sin que nos demos cuenta.
Como sucede en tantas ocasiones, el talón de Aquiles del juego se halla precisamente en su profundidad y realismo. Lo primero consigue que las diferencias entre los jugadores primerizos, y los ya experimentados, vaya más allá de la mera pericia, lo que provoca que un novato pueda sentirse frustrado a los pocos minutos de juego. Esto se palia fácilmente al comprobar que el avance de niveles es sencillo y rápido. Lo segundo - el realismo- hace que las muertes sean demasiado rápidas en ocasiones, lo que no nos deja espacio para intentar estrategias elaboradas, si no que la partida llega a convertirse en una consecución de cortos avances y resucitaciones un poco desquiciante.
De cualquier modo esto puede deberse a que el tamaño de los mapas entregados con la Beta no son del todo adecuados y provocan cierta aglomeración de enemigos, y a que no hay forma de equilibrar el nivel del jugador con el de los adversarios. Todo esto suponemos y esperamos que se vea solucionado en la versión final, que todos esperamos se convierta en lo que ya apunta, una obra maestra del género bélico.