La tercera y al parecer última entrega del actual formato de Commandos, culmina tras años de trabajo, fiel a un estilo y géneros que reinventó el estudio Español allá por el año 1998. Si alguien me pregunta que es Commandos 3, mi contestación será rápida: el espíritu del primer Commandos, unidos a la experiencia adquirida durante años y una calidad extrema en todos sus apartados, desde los gráficos hasta el sonido.
Hace ya más de un año que dos de los padres de la saga, Gonzo Suárez y Jon Beltrán abandonaron Pyro, muchos pensamos en el duro golpe que eso podría representar para el estudio Español y en especial para Commandos, aunque una vez visto el resultado, el golpe parece no haber sido tal.
Commandos 3, como ya hemos dicho, pretende ser el capítulo final de la saga, y por tanto nos lleva al final de la guerra: camino a Berlín. La acción se ha dividido en tres campañas claramente diferenciadas: Stalingrado, Normandia y Europa Central, cada una de ellas con su propia ambientación e historia, en las que los enemigos y aliados cambian. Esta nueva manera de ver el juego es en realidad una gran mejora, ya que evita que el juego se tan lineal como los anteriores (problema que se intentó solucionar en la segunda entrega con pequeñas misiones dentro de cada misión), si un objetivo resulta muy complejo siempre podemos cambiar de campaña y así reflexionar sobre nuevas maneras de atacar el problema, ¿a quién no se le ha ocurrido una brillante idea mientras se duchaba?.