S. XIV, en la vieja Europa del Norte bajo la protección de la liga Hanseática, fundada por el bien del comercio, un intrépido joven e inexperto mercader se atreverá a soñar con llegar a lo más alto.
Muy por encima, ésta es tu misión. ¿Cómo conseguirlo? ¿Siendo hombre de bien? ¿Aprender a comerciar con coherencia? o ¿aliándote con piratas? ¿ saqueando ciudades?; eso te toca decidirlo a ti, los caminos son multiples, pero ten cuidado, el dinero no lo es todo. Recuérdalo.
En este complejo juego evolucionar sera la suma de haber conseguido llevar con dignidad (aunque sea aparente) e inteligencia, tanto el comercio como la diplomacia, la política, las batallas ganadas o la infraestructura de tu/tus ciudad/ciudades. La primera ley por la que te debes regir es la ya conocida "ley de la oferta y la demanda", es decir, compra barato y vendelo al mejor comprador, aprende a sacar partido de las ciudades más cercanas, no quieras empezar la casa por el tejado; mira atentamente cuales son las principales producciones de cada ciudad, pues serán más baratos que en la ciudad donde ese producto quizás ni lo tengan.
Para complementar las riquezas que aportan el comercio tienes la posibilidad de construir casas (para pobres, acomodados o ricos, cuyo alquiler te será bienvenido), explotaciones ( de pescado, carne, madera , lana, etc), fábricas ( de ladrillos, hierro, telas, etc). A simple vista parece un negocio redondo, mas, como en la vida real, se paga un precio por todo, impuestos de propiedad, salario de trabajadores, compra de materias primas, son cosas a tener en cuenta ya que si tus construcciones no te rinden bien probable es que te puedan llevar a la ruina, no te preocupes, desarrollaras el típico olfato de empresario, y si no, se prudente.