Need for Speed siempre ha sido sinónimo de gráficos espectaculares y NFS Underground no iba a ser la excepción. Lo primero que salta a la vista es que todas las carreras se hacen de noche, lo que le da un toque más clandestino a al conjunto. Todas ellas toman como circuito las calles de la misma ciudad que acabaremos conociendo como si de la nuestra se tratase. Según la prueba correremos por la autopista, la avenida comercial, el barrio chino o una zona en obras, por citar solo algunas. En los recorridos más largos abarcaremos varias zonas de la ciudad.
La sensación de velocidad es brutal. Cuando el coche alcanza los 200 Km/h todo se vuelve borroso y las cosas pasan zumbando a nuestro lado; la sensación de que el coche está viajando más rápido de lo que debería y que en cualquier momento perderemos el control es absoluta y muy estimulante. A esto hay que añadirle que en la mayoría de las fases nos encontraremos con tráfico en las calles, lo que dificulta aún más la conducción y añade un factor de riesgo muy importante para nuestras temeridades. A altas velocidades tendremos problemas, sobretodo al principio, para orientarnos y saber hacia donde tenemos que ir, pues la mezcla de zonas oscuras con luces y un excesivo nivel de detalle dificultarán la visión de la carretera.
Los modelos de los coches son muy detallados. Todas y cada una de las mejoras visuales que le hagamos al coche quedarán automáticamente integradas en él y podemos llegar a crear verdaderas obras de arte en movimiento. El reflejo de las luces en la chapa y en la carretera tiene un aspecto muy realista aunque quizás se han exagerado demasiado, como si todo estuviese siempre mojado.
El principal punto negativo del juego lo protagoniza el sistema de daños de los vehículos. Probablemente debido a las licencias oficiales los coches no se deforman jamás. Podéis chocar con un camión, rascar un duro muro de cemento o ser arrollados por un tren sin preocupaciones. En cuanto el coche deje de dar vueltas será como si nada hubiese pasado. Es de agradecer que las compañías automovilísticas permitan que sus coches aparezcan en un juego, pero señores, si vemos su producto aplastado no pensaremos que es un mal coche. Esperemos que en la próxima entrega tomen buena nota de esto y permitan que los vehículos muestren imperfecciones.