Otro de los aspectos positivos de este título es que ha sabido frenar e incluso revertir la progresiva tendencia a la complicación en la que se habían embarcado los títulos de estrategia en tiempo real, y lo cierto es que se agradece. Los fans de los RTS sabemos que existen dos claves para nos desesperarse jugando: La primera es una navegación rápida por el mapa y la segunda es la posibilidad de seleccionar y comandar unidades de manera inmediata. No existe mayor desesperación que la de ver a tus unidades ser aplastadas por el enemigo sabiendo que símplemente no vas a llegar ni si quiera a darles la orden de retirada.
En este caso, una eficiente combinación de analógico izquierdo y derecho para la cámara (moverse y zoom-in y out) con un uso lógico de los botones hace que podamos comandar a las unidades de manera ágil y ordenada.
Del mismo modo, la construcción de edificios, el desarrollo de nuevas tecnologías y avances y, en resumen, la gestión de recursos no entraña demasiadas dificultades para el jugador experimentado (ya que es un calco respecto a la de otros títulos del género) y sospecho que tampoco para el novel. En este sentido el interfaz es uno d elos máximos protagonistas, ya que como he mencionado con anterioridad, es claro y bien organizado.