La conclusión de un juego con tales envergaduras, viene a ser la misma que la que sacaríamos de un Corvette. Es decir un objeto que no importaría tener a mano, y como el coche es más difícil de conseguir pues podemos conseguir el juego…quien sabe, el coche quizás lo encontréis dentro del juego.
Jugabilidad a raudales, entretenimiento asegurado, horas y horas de diversión, un enganche total. Podrás comer, podrás hacer pesas, podrás matar, podrás robar, podrás huir de la policía. En fin un sin fin de cosas que te llevaran tiempo, un tiempo que tu mismo querrás gastar para ir escudriñando el juego hasta que no le quede cabida en tu mente. Ahora todo lo demás esta en tu mano; si quieres llegar a ser el amo de tu barrio, solo tienes que jugar a GTA San Andreas. Por lo contrario si no lo adquieres nunca lo sabrás.