El nuevo capítulo de la saga Need For Speed mantiene intacto el prestigio que ha acumulado a lo largo de los años. El juego es técnicamente sobresaliente, con gráficos espectaculares, sonido de calidad y una banda sonora digna de ser vendida por separado. A esto hay que añadirle la posibilidad de mejorar los coches con cientos de piezas de tunning reales.