El juego no tiene una banda sonora propiamente dicha, con melodías y canciones: durante toda la partida nos acompaña un agobiante conglomerado de sonidos ambientales, como los chirridos de la estructura metálica, gritos en la lejanía, gemidos de origen desconocido y demás efectos que consiguen mantenernos en tensión incluso cuando no hay enemigos a la vista. Hay una gran diferencia entre jugar son un buen equipo de sonido envolvente o hacerlo con unos altavoces sencillos. Todo sonido tiene una fuente localizada tridimensionalmente y en muchas ocasiones se detectan a los enemigos por el ruido de sus pasos o porque no saben estarse en calladitos.
El sonido de los disparos y las explosiones es también de una calidad excelente. Dependiendo de la zona donde nos encontremos la reverberación ambiental será mayor o menor, y al mezclarse con los gritos de los enemigos que nos ataquen nos meterán de lleno en un estallido de ruidos ensordecedor.
Mención especial a la buena tarea de traducción y al doblaje del juego al español. Con un juego de semejante calibre era de esperar un detalle así. Entender al capitán cuando nos llama por la radio o a cualquiera de los personajes que nos encontramos en el camino ayuda mucho a comprender poco a poco la historia que nos rodea.